Perdido entre palabras.
Me siento débil y herido,
y reacciono como un niño,
incoherente y soberbio,
golpeando el suelo con los pies.
No se como hacerlo de otra forma.
Me veo siempre envuelto en mil palabras sonoras,
grandilocuentes,
profundas;
y si no son palabras, en gestos.
En mil signos inútiles,
-pretensión de todo -
y yo, perdido y desorientado, en medio.
No sé como defenderme,
¿tal vez con el silencio?
Pero,… el silencio me hiere con otras mil palabras quedas,
salvajemente retenidas,
furiosas y a punto de romper sin ruido sus diques,
las formas
Quisiera huir de las palabras,
pero siempre me persiguen.
Quisiera ser abstracto y etéreo,
convertirme en sentimiento,
ser sólo luz cambiante con el día,
o quizás inconcreta y sin perfiles como la de la vela que tirita,
y sin embargo me quedo – para ser - siempre prendido en las palabras,
absorto en ellas,
supeditado a ellas,
prisionero de ellas.
Quisiera ser… y tu lo sabes,
¿pero cómo dibujarme para que me entiendas…?
Me siento débil y herido,
y reacciono como un niño,
incoherente y soberbio,
golpeando el suelo con los pies.
No se como hacerlo de otra forma.
Me veo siempre envuelto en mil palabras sonoras,
grandilocuentes,
profundas;
y si no son palabras, en gestos.
En mil signos inútiles,
-pretensión de todo -
y yo, perdido y desorientado, en medio.
No sé como defenderme,
¿tal vez con el silencio?
Pero,… el silencio me hiere con otras mil palabras quedas,
salvajemente retenidas,
furiosas y a punto de romper sin ruido sus diques,
las formas
Quisiera huir de las palabras,
pero siempre me persiguen.
Quisiera ser abstracto y etéreo,
convertirme en sentimiento,
ser sólo luz cambiante con el día,
o quizás inconcreta y sin perfiles como la de la vela que tirita,
y sin embargo me quedo – para ser - siempre prendido en las palabras,
absorto en ellas,
supeditado a ellas,
prisionero de ellas.
Quisiera ser… y tu lo sabes,
¿pero cómo dibujarme para que me entiendas…?
