Wednesday, May 24, 2006

Percibo como la música vuela libre por encima de mí cabeza
como algo físico, envolvente,
la detecto en un susurro, temblequeo del aire,
vibración entrecortada
que me incita a entornar los ojos
y me sobrecoge.
Intuyo mi mirada inquieta y a la vez distante,
algo turbia y algo vaga,
y no obstante agolpárseme las sensaciones
no siento casi nada.
Quizás sea el alcohol,
pero con el alcohol no soy yo enteramente
y hoy necesito encontrarme entre tanta confusión,
necesito saber que mis palabras son mías,
y que esa sensación amarga de respirar
aunque no sea del todo propia no es tan poco del todo ajena.
Siento sin sentir o tal vez, quién sabe, sienta demasiado
y se me junten por ello las palabras
en mil preguntas sin respuestas.
Camino a trompicones
rozándome con las esquinas;
tambaleándome a cada paso, entre risas nerviosas que me fluyen sin sentido,
pero no caigo.
Tengo tibia también el alma
y la noto, aunque confusa, latiéndome en las sienes,
trepando como un zarcillo por la pared rugosa de la inconsciencia.
Tengo tantas cosas a la vez
y tan contradictorias.
También tengo, - qué no me olvide … . -
¡ Placado! Otra vez los puntos suspensivos,
compañeros de siempre,
marcándome el camino sempiterno
que conduce a ninguna parte
y que interrumpo y reanudo para volverlo a interrumpir una vez más.
Y así, otra vez a empezar cuando el vaivén de la sensación difusa
se torna sentimiento latente - claro -, pero también vacío y muerto.
Otra vez otra vez
y una vez más,
y yo en medio,
ausente, a pesar de mí, pero en medio, como siempre,
reviviendo retazos indefinidos de momentos pasados;
espectador distante, sí; pero nunca, nunca demasiado lejos.

1 Comments:

Blogger stel said...

si puedes ver tu mundo como espectador puede que consigas ser más objetivo porque dicen que a menudo esa capacidad de ver las cosas desde fuera es lo que más falta nos hace.
besets,

12:48 AM  

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