Saturday, April 01, 2006

Andar despacio.
Respirar profundo.
Beber un vino turbio en taza de barro,
ligeramente ácido, pero suave y tibio,
y recorrer el recorrido de una mirada hasta morir con ella en el mar.
Juntar la línea del mar con la línea del cielo
y romperla en ola gigante.
Llover sin compasión, a cantaros.
Mojarse, impenitente, hasta los huesos,
y tiritar.
Pensar en ti, que no te conozco,
que no sé quien eres,
que no sé si existes,
pero que, a mi pesar, te pienso.
Pensar en ti…
Pensar en ti… mirando al mar.
Que absurdo es, sin embargo,
abrir los ojos cada mañana, como los abro,
y respirar ligero, como respiro,
y andar deprisa y sin destino
sin saber donde está el mar y como se junta su línea con la del cielo,
y como suena el viento,
cuando el viento dormita entre las olas
y las mece divertidas.
Que absurdo es soñarte sin saber si existes.
Que absurdo es, en fin, escribir lo que escribo.

1 Comments:

Blogger Audrey said...

saltando de blog en blog he encontrado el tuyo.Me ha gustado este texto,hace sentir lo que quieres expresar.Seguire leyendote.
un saludo

3:46 AM  

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