Friday, April 28, 2006

Se cerraron las espitas.
Los resquicios de mi alma
se han vuelto inconsistentes,
y sólo me fluyen silencios donde antes hubo palabras,
donde las risas daban paso a las lágrimas,
y las lágrimas a más risas,
y a miradas cómplices
y furtivas. - ¡Cuanto miedo tenia! -
Donde la piel estaba a flor de piel
disfrazada de mil sentimientos vivos
Donde mi mano se acercaba a ti, temerosa,
y soñaba no sé qué, sin rozarte
y con los ojos abiertos.
Y mi cuerpo, incorpóreo y abstracto,
hambriento siempre;
pero, … para qué seguir,
sólo eran sensaciones y con ellas y envueltos en ellas mil sentimientos,
latiendo todos a la vez,
abandonando las playas amigas y remansadas
y adentrándose en el mar donde la tormenta es más tormenta
lejos del abrigo de la costa,
donde no hay salvación posible
y el naufragio, que se presume, es total y consentido.
Y el mar siendo mar siempre,
ajeno a todo.
Pero hoy noto que los resquicios de mi alma se han vuelto herméticos
y me envuelven los silencios,
y las miradas no tienen destino,
y las horas pasan y pasan,
y yo una vez más, ignorándolo todo, te escribo,
y tu, una vez más también, me miras sin verme,
y silente, callas, te callas

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