Me encanta cuando me pierdo
porque entonces lo veo casi todo claro;
porque entonces sonrío por mi propia inconsciencia.
Es un vaho en el espejo,
una imagen distorsionada,
una apariencia,
una realidad disfrazada
con visos de realidad consentida.
Me encanta cuando me pierdo
en una gota de alcohol
pinchada en vena
y … plaf, ¡se acabó el miedo!
y me siento, sin sentirme, sólo yo.
Me encanta cuando el encanto me aísla de la realidad.
Lo peor de todo es el dolor de cabeza de después,
y sobre todo ... después,
porqué siempre hay un luego.
porque entonces lo veo casi todo claro;
porque entonces sonrío por mi propia inconsciencia.
Es un vaho en el espejo,
una imagen distorsionada,
una apariencia,
una realidad disfrazada
con visos de realidad consentida.
Me encanta cuando me pierdo
en una gota de alcohol
pinchada en vena
y … plaf, ¡se acabó el miedo!
y me siento, sin sentirme, sólo yo.
Me encanta cuando el encanto me aísla de la realidad.
Lo peor de todo es el dolor de cabeza de después,
y sobre todo ... después,
porqué siempre hay un luego.

1 Comments:
cierto, siempre hay un luego, un después que no hace pensar en lo que hicimos antes (cosa que no siempre es fácil de recordar, jajaja)
ah, poder decir "¡se acabó el miedo!" es un lujo que no siempre se puede tener, disfrútalo!
besets,
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