Friday, September 15, 2006

Una mirada, sólo una mirada.

Sentir como respira el viento
cuando se mezcla con el mar en un revolcón sin fin
redondo y hueco.
Dibujar una sonrisa a penas esbozada sin mover los labios,
una sonrisa para adentro
que se esconde en los ojos.
Mirar tu propia mano y, más que ver,
sentir como choca, como salpica y se expande la primera gota de una tormenta de verano
azul y naranja, y también gris-marengo, y divertida.

Recordar que ayer te dije…

Recordar que ayer me dijiste...

Y seguir andando, confiado y sin destino,
sabiendo que el camino nacerá nuevo a tus pies,
siempre distinto.

Oler mil olores,
sensaciones estrenadas,
y el mundo se te queda pequeño.