Friday, April 28, 2006

Se cerraron las espitas.
Los resquicios de mi alma
se han vuelto inconsistentes,
y sólo me fluyen silencios donde antes hubo palabras,
donde las risas daban paso a las lágrimas,
y las lágrimas a más risas,
y a miradas cómplices
y furtivas. - ¡Cuanto miedo tenia! -
Donde la piel estaba a flor de piel
disfrazada de mil sentimientos vivos
Donde mi mano se acercaba a ti, temerosa,
y soñaba no sé qué, sin rozarte
y con los ojos abiertos.
Y mi cuerpo, incorpóreo y abstracto,
hambriento siempre;
pero, … para qué seguir,
sólo eran sensaciones y con ellas y envueltos en ellas mil sentimientos,
latiendo todos a la vez,
abandonando las playas amigas y remansadas
y adentrándose en el mar donde la tormenta es más tormenta
lejos del abrigo de la costa,
donde no hay salvación posible
y el naufragio, que se presume, es total y consentido.
Y el mar siendo mar siempre,
ajeno a todo.
Pero hoy noto que los resquicios de mi alma se han vuelto herméticos
y me envuelven los silencios,
y las miradas no tienen destino,
y las horas pasan y pasan,
y yo una vez más, ignorándolo todo, te escribo,
y tu, una vez más también, me miras sin verme,
y silente, callas, te callas

Sunday, April 23, 2006

¿ Y el tiempo...?
¿Puedo yo pararme y echar la mirada hacia atrás ?,
¿puedo mirar hacia adelante si importarme qué veo?.
¿Puedo pensar que no pienso nada y seguir como hasta ahora?
¿Puedo dejar de ser yo, para buscarme,
y cuando me encuentre, si lo consigo, podré intentar ser lo que quería?
¿Puedo...?
Me he quedado sin palabras.
Me falta el aliento y se me turba la mirada.
He perdido la esperanza,
y sin embargo ....
¡ Te quiero!

Sunday, April 02, 2006

Me encanta cuando me pierdo
porque entonces lo veo casi todo claro;
porque entonces sonrío por mi propia inconsciencia.
Es un vaho en el espejo,
una imagen distorsionada,
una apariencia,
una realidad disfrazada
con visos de realidad consentida.
Me encanta cuando me pierdo
en una gota de alcohol
pinchada en vena
y … plaf, ¡se acabó el miedo!
y me siento, sin sentirme, sólo yo.
Me encanta cuando el encanto me aísla de la realidad.
Lo peor de todo es el dolor de cabeza de después,
y sobre todo ... después,
porqué siempre hay un luego.

Saturday, April 01, 2006

Andar despacio.
Respirar profundo.
Beber un vino turbio en taza de barro,
ligeramente ácido, pero suave y tibio,
y recorrer el recorrido de una mirada hasta morir con ella en el mar.
Juntar la línea del mar con la línea del cielo
y romperla en ola gigante.
Llover sin compasión, a cantaros.
Mojarse, impenitente, hasta los huesos,
y tiritar.
Pensar en ti, que no te conozco,
que no sé quien eres,
que no sé si existes,
pero que, a mi pesar, te pienso.
Pensar en ti…
Pensar en ti… mirando al mar.
Que absurdo es, sin embargo,
abrir los ojos cada mañana, como los abro,
y respirar ligero, como respiro,
y andar deprisa y sin destino
sin saber donde está el mar y como se junta su línea con la del cielo,
y como suena el viento,
cuando el viento dormita entre las olas
y las mece divertidas.
Que absurdo es soñarte sin saber si existes.
Que absurdo es, en fin, escribir lo que escribo.